El 3 de julio la Asociación Italiana de Socorro Mutuo “Nueva Italia” celebrará su 100º aniversario difundiendo la cultura y el idioma italiano en nuestra ciudad. Un repaso por su historia, signada por el espíritu de gratitud de sus fundadores hacia la comunidad local. 

 

Un siglo después de su creación, esta institución de Bariloche mantiene vivos los objetivos que la vieron nacer en 1921: difundir la cultura italiana y argentina, fomentar los vínculos que unen a ambos pueblos y promover el espíritu de la cooperación y la ayuda recíproca.

Con el correr de los años, el deseo de fortalecer la enseñanza y la búsqueda del conocimiento se tradujo en numerosas actividades sociales y culturales dentro de la comunidad local y se cristalizó con la fundación en 1980 del Instituto Dante Alighieri, cuyo funcionamiento es sostenido por la entidad.

“La Asociación fue fundada por un grupo de italianos muy vinculados a Primo Capraro, provenientes de la región de Belluno, al norte de Italia. Esa fue la primera inmigración italiana a Bariloche. Luego vino la segunda inmigración de italianos, después de la segunda posguerra, entre ellos mi papá. Quienes estamos hoy en la Comisión Directiva somos hijos de esa generación, somos los primeros argentinos de esa camada”, relata Alberto Falaschi, ex presidente de la Asociación.

Los inicios de la Asociación

Los orígenes de Bariloche están estrechamente vinculados a la inmigración. Hacia 1920, la comunidad italiana en la aldea agrícola ganadera era numerosa. En aquellos años era muy importante la sociabilidad, el hecho de reunirse con los compatriotas. Así se fundó la “Asociación Italiana de S.M. “Nueva Italia” en 1921. La institución surgió también como una mutual que tenía un acuerdo con el Hospital Italiano de Buenos Aires para asistir a los socios que tenían menos recursos.

Con el esfuerzo y el aporte de sus miembros se pudo comprar en 1927 un terreno en la calle Beschtedt 141. En 1929 se inició la construcción de un edificio de madera para el funcionamiento de la sede social.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, un nuevo flujo migratorio italiano llegó a Bariloche. A los recién llegados se los bautizó los “nuovi italiani”. No fue fácil que se entendieran con los “viejos” pero, en definitiva, como ellos, habían sufrido una guerra. Estaban unidos por las mismas ganas de hacer, de buscar la paz y prosperar.

“Hubo una discusión entre los viejos y los nuevos italianos sobre qué hacer con la sede que era de madera como las antiguas construcciones de Bariloche, si dejarla como estaba o demolerla y hacer una nueva”, explica Falaschi. “Finalmente, triunfaron los jóvenes y se demolió la vieja sede. La hicieron ellos, ladrillo por ladrillo, a mitad de los años 50. Venían los fines de semana a trabajar gratis y así fue como se hizo la sede nueva que es donde hoy funciona la escuela”, agrega.

En junio de 1968, por iniciativa de las Damas de la Asociación se constituyó la primera Comisión de Cultura. Gracias a su impulso, se creó una academia cultural que se llamó Centro Italiano de Cultura (CIC). Se la pensó para beneficio de socios y no socios, con la realización de cursos de italiano, música, danzas, educación física, dibujo y contabilidad. Las fundadoras entendieron a la naciente academia como base fundamental para una futura escuela, que se concretaría en 1980 con la apertura de un Jardín de Infantes y Preescolar, con enseñanza del idioma italiano. Así se inició el Instituto Dante Alighieri con tres niveles de enseñanza, inicial, primaria y secundaria que el año pasado cumplió 40 años.

“¿Cuál era el sentido de hacer una escuela?”, pregunta en voz alta Falaschi y, rápidamente, esboza la respuesta: “Fue una manera de que los hijos y nietos de los socios fueran aprendiendo el idioma y la cultura italiana. Pero, además, tenía el propósito de trascender a toda la comunidad, con un sentimiento de gratitud por todo lo que se recibió de la Argentina”.

La visita del presidente de Italia

El 10 de mayo de 2017 no fue un día como cualquier otro en la Asociación Italiana. En aquella jornada, el presidente de Italia, Sergio Mattarella, visitó la sede social de la Institución, en el marco de una gira oficial por la Argentina. “Fue un reconocimiento a la Asociación y a la escuela, pero más que nada fue un gran mimo para los viejos fundadores que quedaron de aquella época y que fueron quienes sostuvieron e hicieron crecer a la institución”, asegura Cristian Roncati, actual Presidente de la Asociación.

Una mirada hacia el futuro

“La Asociación siempre se destacó por progresar, está en el ADN italiano, mirar más allá y no estancarse”, afirma Roncati. “La Asociación siempre fue creciendo con recursos propios y lo seguirá haciendo”, agrega.

En 1994 la Asociación compró un terreno de dos hectáreas en Las Victorias con el objetivo de hacer un campo de deportes y además construir un nuevo complejo escolar para trasladar a “la Dante”.

Desde entonces, se concretaron las obras del campo de deportes, un quincho, la piscina cubierta -construida por inversores- y las dos terceras partes del nuevo jardín de infantes. Dada la crisis económica y sanitaria desencadenada por la pandemia de Covid-19, no se ha podido continuar con la edificación.

En este sentido, Adriana Varela, gerenta del Instituto Dante Alighieri, señala: «más allá del contexto de incertidumbre y serias dificultades económicas que nos toca vivir, quienes integramos la comunidad de la Asociación y del Instituto Dante Alighieri, seguimos apostando al futuro a través de la educación y la difusión de los valores de nuestros fundadores, cuya esencia se ha mantenido viva a través de las generaciones».

“El futuro de la Asociación apunta al Predio de Las Victorias para trasladar la escuela ahí. Transitar este momento no es fácil ya que es un problema global. Una vez superado esto, los cañones apuntarán al crecimiento de la institución y a la finalización de las obras”, indica Roncati.

“Hay que destacar –continúa- que el proyecto que tenemos está pensado para ser una escuela modelo”. “Por ejemplo, el edificio del Jardín se desarrollará en planta baja, en un solo nivel, en una superficie cubierta de 850 metros cuadrados. Tendrá seis aulas, un salón de usos múltiples, un patio cubierto, dirección, sala de maestros, secretaría, cocina y demás servicios. Todos los espacios serán amplios y luminosos, contarán con detalles de mobiliario y tecnología de última generación, en cumplimiento de las Normativas de Arquitectura Escolar”, concluye.

En esta línea, Falaschi explica: “el complejo edilicio presenta una arquitectura sustentable, con un manejo eficiente de la energía, el agua y los residuos. Además, contará con espacios verdes parquizados, con áreas de juegos y huerta. El objetivo es educar desde el jardín acerca de la sustentabilidad ambiental y el contacto con la naturaleza. Éste es uno de los ejes que trabaja la institución en todos los niveles a través de distintas actividades”.

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